domingo, 11 de julio de 2010

CONSAGRACIÓN A LA METALURGIA: DE CAYLLOMA A TACNA


Cúneo asegura que Zela y Neyra compró el cargo de Fundidor y Balanzario de Caylloma en 1773, mientras Seiner lo fija en 1771 y Gálvez, al parecer, con el propósito de acortar los años “desconocidos”, lo retrotrae a antes de 1770, año que supone erróneamente se trasladó al pueblo de Caylloma.

Gálvez supuso, erróneamente, que fue la posición social y económica de su esposa lo que “le proporcionó los medios de obtener el citado cargo, comprándolo a su anterior poseedor o a sus herederos, a fin de dedicar su actividad a esa ocupación para la que tenía los conocimientos necesarios, y para ejercerlo”. Entonces no se conocía el testamento de don Alberto, donde menciona que él había “introducido en la sociedad marital la cantidad de cuatro mil pesos, no habiendo aportado su esposa sino su decencia mujeril”.

Según Cúneo, el “gallego” adquirió el cargo en el asiento mineral de Caylloma” empleando el fruto de sus economías. Tal función consistía en pesar los metales recibidos y depositarlos en el reverbero para que, al fundirlos, alcanzasen la ley esperada, de pesarlos nuevamente y sellar los lingotes y registrarlos contablemente. Seiner Lizárraga aporta un importante dato, hasta ahora desconocido, respecto a que don Alberto de Zela, antes “de partir a hacerse cargo de su puesto dejó un testamento ante el notario Francisco Luque, de Lima”.

Zela permaneció en Caylloma, al parecer, por cinco años, soportando la decadencia del mineral, “la destemplanza del clima y la escasez de los artículos de subsistencia” hasta que se enteró de las gestiones que se hacían en Tacna para el establecimiento de una fundición o callana.

Por ello, un año antes de su creación oficial, por decreto del virrey Guirior de 12 de abril de 1779; don Alberto de Zela y Neyra, consiguió autorización del Tribunal Mayor de Minería, para traspasar a un tercero el dicho empleo de Ensayador de las minas de Caylloma y, con lo obtenido, compró en la cantidad de cuatro mil pesos, el empleo de igual clase anexo a la Callana de Tacna que pasó a desempeñar en 1779. Fue en tales circunstancias que llegó a Tacna el andariego gallego don Alberto de Zela y poco después su ínclito hijo el prócer Francisco Antonio de Zela.

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